Después de trece años volvía a entrar en ese valle donde deje una parte de mi alma, no sólo la he reencontrado, sino que ahora la dejé allí, es donde mejor puede estar, entre la gente que recordaba ese momento, entre todos los que han hecho de nuestra estancia una fiesta y un reencuentro.
El Lantang, el valle de los monos, allí donde los tibetanos se han establecido y ese lugar donde los yaks van a morir.
El mejor valle para esquiar que conozco en Nepal, donde montañas de todos los tamaños conviven y se ponen a dormir bajo el blanco polvo durante muchos meses al año, del invierno hasta el monzón...
Como verdaderos sadhus vagabundeamos por los valles de los tamang. Quizás nuestroa tuendo, aunque marcado por las rastas no se adapta a esa imagen de taparrabos y harapos de colores. Pero el extraño artefacto atado a nuestra mochila, sin duda, hace crecer la curiosidad de niños y adultos. Los pasos de nuestro Dharma nos van acercando a esa montaña que aun no sabemos cual es. Pero, de lo que si estamos seguros es que alguna de ellas nos va a dejar bailar en sus laderas.
Caminos de flores, rododendros y pinos, hogar de pandas rojos, hogar de los colores y de la casa donde la sustancia de todos los sueños vive. Caminos que llevan todos hacia arriba...
El respirar del valle hace que cada tarde las nubes lo cubran, que cada nueva noche se despeje con unos palmos de polvo de lo que había. Un regalo que la montaña no no has negado en veinte días.
La luna, esa que vive en todas partes y habita la gran llanura oscura del cielo, va llegando y con ella el tiempo no mejora. lo que si hace es que las noches reluzacn con una belleza excepcional, fuera de cualquier imaginación. Las noches se llenan de su magia plateada, se llenan de sus rayos de esperanza y las frontales se quedan en la mochila. Mil millones de estrellas iluminan el cielo, mil millones dee strellas de polvo reflejan la magia...
GANCHEMPO, NAYA KANGA, TSERGO PEAK, YALA, DAGPACHEN ... Primeros descensos absolutos de cimas míticas algunas, menos conocidad otras. Momentos especiales que ya están en nuestro corazón...
Ya en casa, es hora de pensar en aquella reflexión del gran Leon de las Arenas, Edward Thomas Lawrence, para muchos Lawrence de Arabía. Hay hombres que sueñan con los ojos cerrados y al despertarse toman conciencia de toda esa vanidad. Hay otros que sueñan con los ojos abiertos y cada paso es un camino de realización, un acortar el camino a la realidad de sus sueños. Ahora a seguir soñando con los ojos abiertos !!!!